los que no llevan la cuenta

martes, 11 de mayo de 2010

Penèlope ??

Nací, me crié y vivo en Capital Federal, mi Abuela y algunos tíos Vivian en un pueblo del interior (de esos con balneario propio), desde mis 8 años añoraba la llegada de Febrero, ya que pasaba todo ese mes veraneando en su casa.
Para ir a verlos debía viajar en tren, mis padres cada 1ro. de febrero me llevaban a la estación Retiro, y esperaban que el tren partiera, si, viajaba sola, a quién se le ocurriría hoy, poner a una niña de 8 añitos a viajar sola en tren, bueno, en esa época se podía, jamás tuve ningún problema y fue un recorrido que hice hasta los 15.
Era casi un ritual, la estación, el tren, subir, buscar el mejor asiento, siempre del lado de ventanilla. Mis Padres ubicándome la valija y dando recomendaciones al guarda, “la nena viaja sola “( siiii, era así, no me creen no? Boleto en mano que debía entregar y era picado con una maquinita perforadora ( Parque Jurasico?).
Me habían enseñado los nombres de las 3 estaciones anteriores a mi destino.
No veía la hora que el tren arranque (18 hs. en pto.), para transitar sola esos 200 kmts. Que me acercaban a mi Abuela.
Eran exactas 6 hs. de viaje, disfrutando mientras había luz, de tanto campo y animales, los arboles pasaban como postes frente a la velocidad del tren (y no era el tren Bala).
Cuando oscurecía, se encendían las luces del interior y allí miraba a mis compañeros de viaje, con bastante curiosidad (observadora desde chiquita), compraba unos sándwiches que pasaban vendiendo y leía alguna revista de la época ( Billiken?).
Para el mundo y los niños de hoy 6 hs. es mucho tiempo, en esa época el tiempo no pesaba, yo no me aburría.
Con la misma exactitud de salida era la llegada (24 hs. en pto.), preparada 3 estaciones antes (siempre fui ansiosa), pedía que me alcanzaran la valija y esperaba que el guarda gritara: próxima parada…. Mi destino. Allí en la estación del pueblo, toda de madera, pintada en negro y verde, faroles maravillosos de pie con luz incandescente (como si la estuviese viendo) estaban Ellos, mis tíos y abuela esperándome.
Que placer, llegar y recibir el abrazo de algunos de mis seres más queridos. De allí en más…… un mes de fiesta, joda, joda, sin mis viejos, con una abuela gamba y compinche y unos tíos que vivían riendo.
Porque Penélope? , Porque sigo en el andén mental, esperando que ese tren vuelva a andar, uno de los tantos pueblos que desde hace mucho debe manejarse con autos o micros.
Me encantaría poder a mi edad, repetir esas maravillosas experiencias de la niñez. Hoy quien vive allí, es mi madre, sigo recorriendo esos 200kmts. , ahora en auto (o sea Penélope glamour?), pero juro que deseo volver a subirme al tren, aunque solo sea una vez más.

Ustedes: Añoran algo?

PD: NO todo tiempo pasado fue mejor, pero el equilibrio justo: lo bueno del Ayer junto a lo mejor de Hoy.

23 comentarios:

Anavril dijo...

Siiiii, estraño esos rituales veranísticos. A mi me mandaban desde los 8 meses a las sierras de Córdoba con mi abuela, mi tía y mis primos 8 años mas grandes...mi nena tiene 5 años y ni se me ocurriría alejarla de mi por tanto tiempo!
Igual yo lo pasaba genial y cuando mis viejos tenian su quincena de vacaciones venian a buscarme. Despues el cole acorto los meses y así hasta que elegí nuevos rumbos con mis amigas...Estoy luchando para que mi marido quiera ir el año próximo a ese paraiso y poder enseñarles el lugar a él y a mi niña...y que por lo menos año por medio podamos volver!
Perdón por la extension!! pero ud empezo! :D

Alicia Seminara dijo...

En serio, increíble que a los 8 años una niña viajara sola en el tren.

Yo a los 8 viajaba en colectivo con mi vecina de 11 a inglés y a partir de los 10 empecé a viajar sola.

En serio, pareciera que describieras una época remota, una lástima que no fuera igual ahora.

El Mostro dijo...

Me gusta mucho el tren, será que nací en el Policlínico Ferroviario...

Otras épocas, otras costumbres.

Besos mostrosos.

Mujer moderna dijo...

Yo añoro los asados en lo de mi tío , las milanesas en lo de mi abuela y mi culo que ya no es lo que era lamentablemente.

Marga dijo...

Yo extraño la torta alemana de mi madre, que no sé ni cómo se llama para buscar la receta.

Marisa, el rincón de mi niñez dijo...

Que linda reseña de tu niñez.... Ahora ni a los 40 años es seguro viajar donde séa.
Volvé a subir al tren.No dejes de soñar!!
Yo añoro subir a una calesita y sacar la sortija.
Remontar un barrilete y ensuciarme la cara con copos de azúcar.
Uhhh son tantas las cosas que deseo.

nadasepierde dijo...

200 km en 6 horas!!!! imposible de imaginar si uno no es chico y no tiene esa zanahoria delante del mes en la playa.
Saudades de antaño?...las fiestas cuando era chica, con mucha familia, llenas de primos y regalos que aparecían magicamente.
También las tardecitas en la vereda a la vuelta del colegio.

un beso

Palabras como nubes dijo...

Qué buen posteo! Ahora sería imposible, es verdad, y si por alguna casualidad tuviéramos que subir a alguien de esa edad a un tren, estaríamos llamando por el celular cada cinco minutos. Otros tiempos...

Si añoro algo? Jugar a las cartas con mis abuelos, inolvidable!

Gracias por estos recuerdos que desanestesiaron los míos :)

Abrazo
Jeve.

Yoni Bigud dijo...

Muy lindos sus recuerdos. De cualquier modo, hoy no le recomendaría que se suba a ningún tren. Así está la cosa.

Yo añoro algunas cosas. Una de las más simples, de las más chiquitas, es un restaurante al que iba con mis viejos cuando era chico. Quedaba por Olivos, y se llamaba "El hueso perdido". No sé por qué me gustaba tanto.

Un saludo.

nosestamoshablando dijo...

Qué lindas remembranzas! Era real, hacías viajes largos y se informaba al guarda, ahora, un imposible.
Mis recuerdos? Largas vacaciones en flia, en Uruguay por lo general, festejos de cumpleaños de cada uno de la familia, cada celebración en algún restaurant diferente conforme lo requería el agasajado, las extensas mesas festejando las Fiestas, los asados en mi casa al mediodía que se extendían hasta tarde, las tías veteranas que venían a tomar el té y traían masas y bombones deliciosos.
Besos
lady baires

Jo Grass dijo...

¡Qué bellos recuerdos! Yo también viajaba sola de niña, algo que hoy día me parece impensable, y menos un viaje en tren de 6 horas, pero es obvio que todo ha cambiado, excepto nuestras maravillosas experiencias de una época sin tanto peligro aparente a nuestro alrededor!
Besos

AnTo dijo...

Es un gusto pasar por aqui y conocerte. Si hay algo que me gusta de los blogs, son las historias de vida de cada bloggero/a jeje...
Te mando un afectuoso abrazo =)

Carugo dijo...

sabe qué? Créalo o no, no tengo añoranzas de mi infancia.
Tal vez porque no ha sido muy buena.
Quizás, lo que más añore, sean las manos calentitas de mi vieja que a pesar de las visisitudes familiares, podían mostrar que la vida podía ser linda con una sola caricia...

La candorosa dijo...

La nostalgia a veces suele hacernos trampa, engalanando recuerdos que se archivaron con el sabor y el color de un muchas sensaciones...

En mi caso mis recuerdos son las tardes despreocupadas con amigas, jugando y andando en bicicleta!!!
Y mucho más!!, pero le cuento que también me gusta pensar en todo lo bueno por venir!!!

Abrazotes!

tia elsa dijo...

Que lindos recuerdos de tu niñez. Que increible la seguridad de aquellos tiempos donde la gente te cuidaba aunque no estuvieran tus padres. Añoro mis veraneos en Córdoba en Salsipuedes con mis padres, ir caminando por las sierras hasta el pueblo y luego ir al río, recoger el berro de sus orillas y tomar mate bajo el frescor de los sauces llorones. Besos tía Elsa.

Winter dijo...

Qué lindo post! Añoro las mandarinas peladas por mi abuela, la naranja cortada y compartida por mi papá y el pelarle los mariscos a mi mamá cada viernes santo. Ah, y el Italpark y el ir a la estación con mi abuelo a "ver pasar los trenes"

Carlitos llevó acabo el tristemente famoso "ramal que para ramal que cierra" pero se olvidó de dejarnos una alternativa como el avión subespacial que iba a llegar en una hora a Japón! Te acordás? JAJAJAJA
Un saludazo!

Abuela Ciber dijo...

Si añoro los lunes, miercoles y viernes mi abuela adorada me llevaba al centro al Soodre a mis clases de ballet.
Añoro su prestancia, su perfume su suave voz y el paseo junto a un ser que me daba alas y me decia persevera, llegaras yo te regalo los estudios en Paris.........
Y.....a mis 14 años se fue y con ella mis sueños.
Aun recuerdo los jueves que me llevana a una confiteria y como toda una señorita tomábamos el té, luego de haber visto una buena pelicula en el cine Metro.(época de peliculas musicales ja ja)

Si se añora.....solo eso.

Cariños

Alondra dijo...

¡Buenos días! muchísimas gracias por tu visita, porque he tenido el placer de conocer tu blog...
Siempre digo que la vida está hecha de pequeñas cosas que van haciendo un todo. A veces esas vivencias que nos marcaron son las que te ayudan cuando los días son grises porque te das cuenta que has pasado por la vida y que la mochila está llena...
También conocí esos tiempos en que una niña podía viajar sola, el conductor del bus, e incluso la azafata del avión se encargaban de hacerte fácil el viaje y una, se sentía importante...
Una vez leí que llega la vejez cuando empiezas a recordar muy a menudo, pienso que es todo lo contrario ¿qué sería la vida sin recuerdos? sinceramente es lo que más temo, perderlos...
Un abrazo

Mari Carmen dijo...

Hola, Cris :) Sí, sí que añoro aquellos viajes en tren que hacía junto a mis padres y hermanos, cuando vivíamos en la provincia de Segovia, en Castilla, y viajábamos hasta Córdoba, Andalucía. Eran horas interminaaaaaables de tren, casi 12 horas, que hoy apenas se resuelven en 2 horas, gracias al AVE. Pero la emoción, lo que suponía de aventura, de conocimiento de gentes, de paisajes, eso ha perdurado en mi para siempre, por eso me considero una Nómada, y por eso he llamado así,Nómadas,a mi blogs de mis viajes. En mis próximas entradas seguiré hablando de Córdoba y de sus patios.

Un abrazo y gracias por tu visita :)

Lola dijo...

Qué lindo, no sólo la experiencia, sino que hayas podido disfrutar de ella.
Cuando leo cosas así me digo que qué estupidos que somos muchas veces al necesitar tanto para creer que somos felices hoy en día no?
El reencuentro con gente querdia sí me lo imagino, lo viví varias veces y eso sí creo que no cambia con las distintas épocas, o al menos eso espero!

Besos!

Fabiana dijo...

Hay recuerdos de la infancia que no se borran jamás. Sobre todo como en tu caso que disfrutabas tanto de esos veranos.

Yo suelo recordar con cariño mis lugares de chica. Cada tanto paso por el que fue mi hogar hasta los 12. Lo recuerdo con mucho cariño porque allí solía jugar en la vereda con mis amigos del cole. Hoy a mi hijo lo controlo aunque esté en la puerta de casa y ya va para los 14.

Nunca pasé por la casa de mi abuela. Es una asignatura pendiente aún.
Me hiciste recordar unas cuantas cosas que tenía muy guardadas.
Gracias.

Besitos para vos.

Soy Pichichita dijo...

Me hiciste revivir mi niñez!!! yo tambien viajaba solita, de retiro a Mardel, y por cierto era todo un ritual ¡¡me hiciste lagrimearrrrr!! no sé,no por los cambios de esta sociedad, creo que me hiciste añorar aquella mirada pura, simple, de asombro ante las cosas sencillas que en esos años tenía...me emocionaste al hacerme recordar que en algún momento fui inocente, una niña llena de pureza e inocente...¡¡¡BUAAAAA UN PSICÓLOGO POR ACÁ CHE!!!!

Lolita y El Profesor dijo...

Yo la entiendo, porque a los ocho años viajaba solo en el Sarmiento, me bajaba en Plaza Miserere, tomaba el subte, hacía la combinación, y me iba solo al consultorio de mi dentista.
¡Y me divertía de lo lindo porque mi madre me daba plata para que me comprara el "Hora Cero" para leer mientras viajaba.
Y a los seis años fui a mi primer campamento, sin mis padres y en carpas-carpas, no como las de ahora.
Altre tempi, altre mores.
Qué lindos recuerdos, los suyos,

El Profesor